jueves, 6 de enero de 2011

De película: Vértigo (de entre los muertos)

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Vertigo, conocida en castellano como Vértigo en América Latina, y como Vértigo (de entre los muertos) o De entre los muertos en España, fue dirigida por Alfred Hitchcock y estrenada en 1958. Narra la historia de John "Scottie" Ferguson, un detective retirado, aquejado de acrofobia, que es requerido por Gavin Elster, un antiguo compañero de Universidad y hombre millonario, para que vigile discretamente a su esposa Madeleine, quien considera que ha sido poseída por el espíritu de una mujer muerta, Carlotta Valdés. La película combina el suspense y la ciencia-ficción catastrofista con temáticas relacionadas con el romance, misterio, muerte, decepción y alteración de la realidad. Su guión está basado en la novela Sueurs froides: d'entre les morts, (De entre los muertos) escrita por los franceses Pierre Boileau y Thomas Narcejac, y está protagonizada por James Stewart en el papel de "Scottie" y Kim Novak, quien interpreta un doble papel, como Madeleine Elster y Judy Barton. Se estrenó mundialmente en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián de 1958.

Es una de las películas mejor valoradas de la cinematografía norteamericana, nominada a dos premios Óscar. Es un material caracterizado por el uso de la narrativa audiovisual lograda por el director, las buenas actuaciones de James Stewart y Kim Novak, las locaciones sacadas de la misma mente de Hitchcock y la minuciosidad con la que están cuidados todos los detalles de esta historia. Vertigo tuvo un inicio poco alentador cargado de tibias críticas y una pobre acogida en taquilla, sin embargo, fue ganando popularidad a medida que pasó el tiempo y se fue colocando siempre entre las mejores películas.

Uno de los mejores trabajos del mago del suspense. Hitchcock trata los dos temas trascendentales más recurrentes de la historia del arte, el amor y la muerte, a través de una historia absorbente e intrigante. Se puede seguir como simple entretenimiento, o como una película reflexiva. Aunque el mismo Hitchcock la recordaba como una película imperfecta, por sus incoherencias de guión, lo cierto es que logra imágenes inquietantes, como cuando Scottie persigue a Madeleine por el museo. Curiosamente, Hitchcock no guardaba un buen recuerdo de Kim Novak, que sin embargo realiza uno de los mejores trabajos de su carrera. James Stewart borda el papel de detective que se resiste a perder a su amada cuando ésta ha muerto.

Pero sin duda la escena más hermosa de la película es cuando Scottie ha recreado a su adorada Madeleine. Acompañada perfectamente por la música de Bernard Herrmann, la escena nos muestra a Scottie anonadado ante la aparición por el umbral de la puerta de la perfecta Madeleine. Después un apasionado beso visualizado en un soberbio giro de 360 grados (para el que los actores fueron colocados sobre una plataforma giratoria consiguiendo así el deseado efecto de que parezca que son las paredes las que se mueven).

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Impresionante e inesperado (en su primera visión) es el final del film. Después de descubrir toda la farsa, Scottie lleva a Judy al campanario para que confiese, y comprobar si él puede seguir amándola a pesar de todo, pero por intentar arreglar el pasado otro desgraciado accidente (uno más) hará que pierda definitivamente su objeto de deseo. Después de ver caer a Judy, vemos a Scottie paralizado en lo alto del campanario, con los brazos abiertos, impotente ante su nueva desgracia. Su acrofobia se ha curado, pero eso poco importa ya. Hitchcock deja el final abierto para que cada uno piense que va a ser de Scottie ahora que ya no le queda nada. Lo importante ya esta mostrado: el carácter efímero de la ilusión y la fugaz posesión de la felicidad.

Si Vértigo es para muchos la más hermosa película filmada por Hitchcock su banda sonora suele ser considerada también como la más perfecta colaboración entre su director y el compositor de Psicosis (Psycho, Alfred Hitchcock, 1960). Y es que sin lugar a dudas la partitura musical compuesta por Bernard Herrmann contribuye notablemente a crear la irrepetible atmósfera de esta obra maestra del cine; tal y como escribió Eugenio Trías en su excelente y muy recomendable libro Vértigo y pasión. Un ensayo sobre la película “Vértigo” de Alfred Hitchcock (Taurus, Madrid, 1998, pág. 42), “sorprende en este film la partitura musical de Bernard Herrmann, hasta el punto de que no se sabe muy bien si la película es una evocación de esa prodigiosa banda musical o ésta constituye el entramado fílmico y melódico que concede al film su verdadero armazón”. Si Trías nombra como referentes de Vértigo a los mitos de Tristán e Isolda, Orfeo y Eurídice o Pigmalión y Galatea, la banda sonora se suma a esta lista de citas rindiendo tributo a la música wagneriana y a la de otros compositores como Georges Bizet o Jean Sibelius.

 

Fuentes:
Wikipedia

Los susurros del noctámbulo

De cine 21. com