viernes, 15 de marzo de 2013
miércoles, 6 de marzo de 2013
Los españoles al límite
Los españoles al límite. Por Javier Benegas
“El pasado mes de febrero, el Fiscal General del Estado asistió a una cena-coloquio en la sede de un conocido club madrileño. En su obligada alocución a los allí congregados, el ilustre personaje hizo una encendida defensa de las instituciones del Estado, entre las que estaría en lugar destacado la Monarquía. Y quizá por un exceso de celo o por una lealtad equivocada, terminó haciendo responsable a la sociedad española, en general, y a los medios de comunicación, en particular, del deterioro institucional de España. La razón esgrimida: la crítica desaforada que, en estos días, muchos regalan a las más altas instituciones del Estado.
¡Ay, las instituciones!
Lo primero que hay que entender es que las instituciones son entes abstractos, ideas que dan forma a la organización -y el gobierno- del Estado. Con el fin de garantizar su legitimidad y longevidad, no pueden ser planificadas por un puñado de mentes rectoras o planificadoras, sino que deben ser construidas y reconstruidas a lo largo del tiempo con la participación activa de la sociedad, de tal suerte que éstas siempre respondan a sus expectativas, pues cada generación desarrolla sus propias demandas. Y he aquí el problema, pues si bien los españoles, a la muerte del dictador, demandaban instituciones democráticas, sólo unos pocos personajes fueron quienes a puerta cerrada, como la Curia Romana que elige un nuevo Papa, se encargaron de diseñarlas, sustituyendo el inicial consenso mayoritario por un consenso de grupos –detrás de los cuales había algo más que políticos–, dando así carta de naturaleza a uno de las peores males que nos han acompañado hasta el presente: la falta de transparencia y empatía.
No se produjo un verdadero proceso constituyente, esa imprescindible reflexión colectiva, negociación, acuerdo y posterior catarsis que toda nación necesita, sino un proceso de negociación viciado que, con la excusa de la desestabilización del país y el peligro de la vuelta a la dictadura, alumbró una constitución tan chapucera y ambigua que ni siquiera explicitaba la imprescindible separación de poderes. En consecuencia, las instituciones quedaron a merced de la “buena voluntad” de quienes pasaron a ocuparlas. Y sólo era cuestión de tiempo que el modelo transitara de la ineficiencia a la corrupción y al colapso. Y finalmente, al desafecto.
¿Quiénes desprestigian a las instituciones?
Llegados a este punto, es obligado descender al menudeo y preguntarse, por ejemplo, si fueron los ciudadanos quienes animaron al rey a viajar a Botsuana para cazar elefantes en compañía de su amiga Corinna, mientras España se asomaba al precipicio de la suspensión de pagos. O si la sociedad española instó a Mariano Rajoy a nombrar de facto, en la sede de su partido y con gran alborozo de las huestes populares, al Presidente del Congreso y del Senado, vituperando a esa institución que es el Congreso de los Diputados, sin siquiera guardar las formas. Y ya puestos, si también fue el común quien exigió al Gobierno que siguiera en la estela de la Ley Orgánica del Poder Judicial de 1985 y olvidara su promesa de consagrar, de una vez por todas, la independencia del Poder Judicial.
Se podrían hacer infinidad de preguntas para dirimir quién o quiénes son responsables de la mala prensa de nuestras instituciones. Y siempre llegaríamos a la misma conclusión. Su degradación poco tiene que ver con unos ciudadanos que, muy severamente empobrecidos y hartos de tanto desafuero, se desahogan descargando la frustración y la rabia como buenamente pueden. Quienes desprestigian a las instituciones son precisamente aquellos que, primero, las diseñaron, después, las colonizaron y, finalmente, las han corrompido. Ellos son los que las desprestigian todos los días, a discreción, sin encomendarse a Dios o al diablo, y aún menos a los deseos de los ciudadanos.
Las consecuencias
Cumplido el segundo mes de 2013, ya aparecen en el horizonte los negros nubarrones de una coyuntura económica internacional en franco deterioro, cuyo primer aldabonazo ha sido el desplome de las exportaciones en el último trimestre, ese frágil punto de apoyo que Mariano Rajoy, en su versión más candorosa y lela (porque sigue entendiendo la economía como un ente exógeno), pretendía usar como palanca para levantar una economía agonizante y sin pulso, atrapada desde hace años en la maraña de intereses y leyes que han fragmentado el mercado hasta casi extinguirlo. Entretanto las previsiones se desmoronan y las estrecheces aumentan, muchos de nuestros políticos, que se han dedicado a coleccionar secretos como si fueran fichas de un casino, han decidido sentarse a la mesa y hacer sus apuestas. Y del inicial goteo de escándalos hemos pasado a un chaparrón de traiciones que ha llenado todo de mugre. Así, la casta catalana, corrompida hasta la médula, se lía la manta a la cabeza y se dispone a expropiar una parte de España; el gobierno, en estado de shock permanente, a expensas del chantaje de un sargento chusquero amo y señor del cuartel popular hasta ayer mismo; el partido socialista, inmerso en su propia agonía, en manos de cadáveres andantes; la izquierda marxista, surfeando feliz en la creciente ola de descontento; el rey, exiliado en los quirófanos; y el heredero cortejado por quienes ya planifican a la desesperada una prórroga de un régimen que se agota.
Mientras España se descompone y con ella sus instituciones, a pie de calle florecen definiciones escalofriantes, que sirven para clasificar la creciente miseria. Pobreza energética, para quienes ya no pueden pagar ni luz ni calefacción; nuevos pobres o los vergonzantes, para las clases medias que acuden a los comedores sociales; e inmigración cualificada, para referirse a las personas con talento, que escapan a la carrera –afortunados ellos– de esta pesadilla interminable.
Hace ya mucho tiempo que cruzamos una extraña línea. Y desde entonces todo es posible en esta España que desborda el esperpento y se ha convertido a la vista de todos en la patria de los “listos” y listillos; los corruptos y delatores. El país del toma el dinero y corre, en el que sólo los tontos o muy tontos estudian, trabajan y pagan impuestos. Y aún hay quien se sorprende de que muchos arremetan contra las instituciones, cuando ahí precisamente está el origen, el núcleo duro del problema. No verlo es ya imposible. Y no querer cambiarlo, casi un delito. Los españoles están al límite y su paciencia se agota.
domingo, 3 de marzo de 2013
La Junta de Andalucía incumple ocho sentencias contra la ley del enchufismo
José Antonio Griñán, Presidente de la Junta de Andalucía
Por Agustín Rivera
“No quiere echar marcha atrás. Empeñada en su postura, la Junta de Andalucía incumple resoluciones judiciales contra la ley del enchufismo, impulsada por el presidente José Antonio Griñán, por la que 25.000 personas se convirtieron en empleados públicos al ingresar en el conglomerado de agencias públicas creadas por la Junta de Andalucía sin haber pasado ninguna prueba. Estos trabajadores vulneran los principios de igualdad, mérito y capacidad exigibles a todo trabajador que accede a la función pública.
Hasta el momento, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha dictado hasta ocho sentencias desfavorables a la Junta (como ejemplo, la de la integración de la agencia de Obra Pública) por las que se anula la integración del personal procedente de empresas públicas y fundaciones públicas, ahora integradas en agencias dependientes del organismo autonómico. El Gobierno andaluz ha recurrido en las ocho ocasiones al Tribunal Supremo.
¿Por qué el Ejecutivo socialista no ha ejecutado estas sentencias? Sostiene la Junta que estas fundaciones y empresas de las que procedían los trabajadores han desaparecido por lo que ese personal no podría volver a reintegrarse en los órganos de procedencia, “motivo por el que considera que debe hacerse cargo de ese personal conforme a la sucesión empresarial a la que se refiere el artículo 44 del Estatuto de los Trabajadores”, según explica el abogado Mariano Aguayo, socio-presidente del despacho de letrados Mariano Aguayo, y que ha presentado los recursos en nombre de la Asociación Al-Andalus y la Asociación Defiendo mi Derecho y la Gestión Pública.
Sin embargo, los decretos y protocolos de integración tienen como efecto “conferir al personal integrado la condición de empleado público, sin haber superado el procedimiento correspondiente, por lo que de mantenerse dicha integración se incurre en una clara y grave contravención con lo resuelto por las numerosas sentencias dictadas por los distintos órganos jurisdiccionales”, explica este letrado a El Confidencial.
Las 25.000 personas integradas en las agencias suponen, según Aguayo, “una carga inasumible para una administración que anda en época de recortes y que no cumple con los objetivos de déficit”. El pasado jueves se conoció que el déficit la Junta de Andalucía se situó en un 2,02% del PIB, frente al objetivo del 1,5% que estableció el Gobierno Central. El PP andaluz prevé un ajuste de 140 millones de euros en las cuentas de la comunidad. El Gobierno de Griñán niega que se vayan a producir recortes.
Enchufados del PSOE y UGT
“La Junta pretende una huida adelante. Si quiere mantener ese personal en las agencias públicas, que convoquen una oposición. El problema lo han creado ellos. No es la solución que entre gente por la puerta de atrás. Los que hay son sobre todo afiliados al PSOE, gente que ha abandonado cargos públicos y de UGT”, denuncia a este diario Joaquín Pérez, presidente de CSIF en Málaga.
Pérez admite que si se despide a ese personal el desempleo subiría en una comunidad autónoma que ya cuenta con el 35% de paro. “Es cierto, pero no decimos que los echen. Si los necesitan, que organicen un proceso selectivo, para ver si lo superan o no”, apunta el representante de CSIF, tras destacar cómo los interinos que aprobaron una parte de la oposición y el personal laboral sí están sufriendo los recortes de plantilla en la Junta.
Sin duda la agencia pública que más está sufriendo este enchufismo es la Fundación Andaluza Fondo de Formación y Empleo (Faffe), la fundación fantasma que consiguió en 2011 una subvención de 16 millones de euros cuando este organismo ya estaba extinto (en mayo de ese mismo año). Como ya publicó este diario el 10 de diciembre de 2012, sobre la Faffe siempre ha recaído la sombra del enchufismo (las 20.000 personas que forman la administración paralela de la Junta de Andalucía) y de haberse convertido en un instrumento al servicio del PSOE de Andalucía. También se les acusa de contar con una amplia capacidad para captar palmeros para los actos organizados por la Consejería de Empleo, ahora integrada en Economía e Innovación.
Joaquín Pérez critica los despidos en esta fundación de los promotores de empleo (personal laboral) y de los interinos, mientras que continúan en sus puestos de trabajo los enchufados. “Hay personas que hacen el trabajo de los funcionarios y que pueden acceder a información sensible de la base de datos con el Hermes, un programa interno de la Delegación de Empleo. Con todos los respetos, es como si un policía local no puede hacer su trabajo y ponen a un jardinero a poner multas”.
lunes, 25 de febrero de 2013
Bandas de delincuentes

Tanto el Partido Popular como el PSOE y resto de partidos corruptos deberían haber sido ilegalizados ya. Nuestro ordenamiento jurídico permite a los partidos la libertad de ideas, incluso que lleven en sus programas la secesión de parte del territorio nacional, lo que no permite la ley es que entre sus actividades haya lugar para la delincuencia, el terrorismo y la apología de ambas.
Así como se pide la ilegalización de algún partido abertzale por sus contactos y apología del terrorismo, lo cual me parece muy bien, también se debe pedir la ilegalización de aquellos partidos que entre sus cúpulas dirigentes tienen a toda una banda de delincuentes, desde el tesorero que cobra la mordida a las empresas a cambio de grandes contratos hasta los que reciben los sobres de esa mordida. El PSOE ya recibió una sentencia por financiación ilegal, eufemismo utilizado para evitar decir enriquecimiento personal de sus miembros, pero no fue ilegalizado. Cualquier organización que roba, estafa o simplemente delinque es automáticamente clausurada por la justicia, vean los casos de Afinsa y Forum Filatélico pero esto no ocurre con los partidos, al parecer inmunes ante la ley al igual que sus cúpulas.
La corrupción, como hemos comentado tantas veces, se produce por una llegada masiva de delincuentes a las instituciones con el objetivo de enriquecerse a costa del erario público, esto se torna más trágico y vomitivo cuando en una época de crisis durísima a los ciudadanos se nos están imponiendo todo tipo de sacrificios para que el país pueda salir adelante, incluso salvando al vergonzante sistema financiero de las Cajas de Ahorro, saqueado por completo por los consejeros políticos y sindicalistas, cuando además de salvar a ese sistema podrido y saqueado por estos delincuentes se nos hace pagar con el desahucio nuestra ruina provocada por estos delincuentes y lo que es más triste, se llega al suicidio porque te dejan en la calle sin piedad ni misericordia alguna, niños y ancianos incluidos.
Un régimen así jamás se puede llamar democrático, es una tiranía de las más crueles que haya tenido España, pues su disfraz democrático esconde a una banda organizada de delincuentes que saquean al contribuyente y lo vuelven a condenar por no tener bastante para seguir pagando la gran mordida al Estado corrupto. Es una guerra abierta contra el ciudadano indefenso con un psicópata como Ministro de Hacienda, cuya única obsesión es desplumar a todos los ciudadanos hasta matarlos de hambre.
España no necesita una regeneración, lo que necesita es una ruptura inmediata con éste régimen de corrupción que roba, mata y humilla a sus ciudadanos hasta condenarlos al más puro y absoluto sin sentido produciéndose una inversión moral que lleva a creer a los verdugos que son inocentes y a las victimas creerse culpables.
Comentario de Carlos RH en “Voto en Blanco”
domingo, 24 de febrero de 2013
Pasión Vega–Que desespero
Pasión Vega interpretando "Que desespero" del recordado Carlos Cano. Imágenes de la película "Shall we dance?", interpretada por Jennifer Lopez y Richard Gere.
Ven a mi brazos para abrazarte el alma,
Y reflejar en mis ecos la luz de tus misterios,
Ven a mis heridas que sangran y no se venden.
Vaciando tus ojos de placer loco.
¡Ven, que desespero!
martes, 12 de febrero de 2013
Stewart y Mary J. Blige-"You make me feel brand new”
"You make me feel brand new” es una hermosa canción de amor y agradecimiento de The Stylistics, ahora esta versión, quizás de las mejores, de Rod Stewart y Mary J. Blige. Te quedo por siempre agradecido porque me aceptaste en tu vida.
domingo, 10 de febrero de 2013
Camino al desastre

Un problema real de nuestra economía es nuestra deuda exterior. Esta es muy preocupante, y lo es porque estamos obligados a importar casi todo. Pero, ¿quién tiene la culpa? Pues mira por donde, los mismos que nos exigen hoy sacrificios. Las condiciones que se nos impusieron para nuestra entrada en la Comunidad Europea incluían el desmantelamiento de nuestro sector industrial y de buena parte de nuestra agricultura y ganadería. No podíamos ser competencia de la producción de Alemania y de Francia. Pero al aceptar estas condiciones, nosotros mismos nos pusimos la cuerda al cuello, y nuestra deuda externa solo podía aumentar, aumentar y aumentar.
Solo hay dos posibles salidas ha esta situación: convertirnos en un país con condiciones sociales tercermundistas (los ciudadanos carecerán de recursos para adquirir bienes y por tanto nuestras importaciones bajarán), o romper la actual dinámica y reindustrializar el país, siendo capaces de producir la mayor parte de los productos que necesitemos. Lógicamente, esta última opción solo será viable si salimos de la Unión Europea y le damos la patada al hiperliberalismo económico antisocial. Y no estoy diciendo que esta sea una opción fácil. Lo que digo es que es una opción con futuro, mientras que la sumisión a los actuales planteamientos económicos nos condena, de forma permanente, a la miseria y a la sumisión.
Tal como van las cosas, es previsible que a no mucho tardar empecemos a ver violencia en las calles. Es algo inevitable cuando las desigualdades y las injusticias sociales se generalizan. Cuando ello ocurra, quienes hoy siembran la semilla que la hará fructificar, como hipócritas que son, se rasgarán las vestiduras.
El alzamiento armado es el último recurso a que la minoría sojuzgada recurre para librarse de la opresión de la mayoría. Pero conviene más que la minoría procure, por la vía intelectual, devenir mayoría y entonces efectuar las oportunas reformas. La legislación, además, debe reconocer a todos un cierto ámbito de libertad. No se puede acorralar a quienes piensan distinto que el gobernante, dejándoles sin salida, de suerte que no tengan más alternativa que o servilmente someterse o lanzarse al desmantelamiento del aparato estatal y del Sistema por la violencia.